
El Teatro Viejo de San Clemente se convertía la semana pasada en el escenario elegido para albergar la presentación del libro editado por el Servicio de Publicaciones de la Diputación titulado ‘Pétalos de una rosa. Hermana Rosa María de Jesús’, a la que no quiso faltar el diputado de Cultura, Francisco Javier Doménech, que estuvo acompañado por la alcaldesa de la localidad, Soledad Herrera, y la Madre Superiora Eva y la Hermana Humildad, en representación de las Esclavas Carmelitas de la Sagrada Familia.
Y es que este libro, el número 161 de la Colección de Ediciones Provinciales, es todo un homenaje a una vida entregada a los demás, como fue la de la Hermana Rosa, tal y como recalcaba el diputado de Cultura, quien no dudó en hacer hincapié en “lo importante que es recordar y reconocer a las personas que han pasado por la vida haciendo el bien en beneficio de los demás”.
Es por ello que Doménech dejaba claro que era un libro más que “necesario”, porque, al fin y al cabo, sirve para que el sentido y la labor de la Hermana Rosa, que falleció hace casi quince años, no caiga en el olvido y sea recordada a lo largo del tiempo, como lo que fue: una persona sencilla y altruista que dedicó su propia existencia a reconfortar y hacer más grata la vida a los demás; un ejemplo de saber vivir lo cercano, lo humilde, un reencuentro con lo más elemental del ser humano que en muchas ocasiones responde simplemente a compartir y acompañar a los demás tanto en los buenos momentos como en las situaciones más difíciles.
En estas 168 páginas, este libro hace en un primer bloque un recorrido por la vida de la religiosa, desde su infancia y adolescencia, hasta la etapa final, pasando por los primeros pasos de su llamada; todo ello ilustrado con fotos familiares. Nacida en Santa Cruz de la Zarza (Toledo) en el seno de una familia humilde, pronto llegó a Tarancón y posteriormente a Villarejo de Salvanés para, de la mano de su amiga la Hermana Humildad, dar el paso e ingresar en las Esclavas Carmelitas de la Sagrada Familia, iniciando, de esta manera, una labor muy activa entre los jóvenes, con catequesis, clases de religión, campamentos y convivencias.
Una religiosa muy comprometida con la congregación y de la que todas las hermanas y las personas que tuvieron la suerte de conocerla guardan un inmejorable recuerdo, que han querido dejar patente en el segundo bloque de este libro con una serie de textos, testimonios de la huella dejada por la Hermana Rosa.