Todavía resuenan en nuestros oídos las palabras pronunciadas en la Plaza de España de Cuenca por Fran Domenech, alcalde de Huete y portavoz de Pueblos con el Tren: “Aquí estamos todos unidos para defender nuestro ferrocarril… Los Gobiernos de España, de Castilla la Mancha, de la Diputación y del Ayuntamiento de Cuenca se han quedado solos…. Sólo ellos quieren quitar el Ferrocarril…. Hay 24.200 millones para impulsar la Red Ferroviaria Española…. Si ellos no creen que somos merecedores de inversiones o infraestructuras como el tren… que se vayan de sus despachos y que dejen a la gente que creemos en nuestra tierra”.
Poco más que decir a unos Gobiernos que están gestionando en contra de la población de la Provincia de Cuenca, en contra del Reto Demográfico para la España Despoblada. Es todo un poema de traición al pueblo, a la tierra, al medio rural, impropio del valor social del socialismo, impropio del valor del bien común, que contradice la directriz de las Políticas Europeas de Desarrollo de la Red Ferroviaria. Es todo un poema al desarraigo, a la pérdida de solidaridad, a la falta de humanidad social, a la desigualdad de oportunidades. Está eliminando la función del tren como medio de transporte para los estudiantes que regresan a sus raíces, a los mayores que recurren al sistema sanitario, están negando la implantación de empresas con proyección logística que impulsen el desarrollo, negando otro futuro diferente para la Serranía de Cuenca, para Huete, para Tarancón, para Cuenca, negando el servicio a los pueblecitos que atraviesa, negando la implantación de emprendedores sociales que utilicen el recurso y desmantelando algo que beneficia a las personas que han elegido vivir en una España Rural que se desangra demográficamente y que quiere seguir comunicada.
Lo del Tren Convencional, Madrid-Cuenca-Valencia es un poema que matiza el modo en que las políticas socialistas anteponen sillón de despacho y bolsa de monedas, a las personas, al futuro y a la esperanza del territorio y como tal, hoy escribo un poema que separa claramente la línea entre ellos y nosotros, para decir que Cuenca no se rinde.
Cuenca no se rinde.
…Han perdido el valor social
o quizá nunca lo tuvieron
con la provincia de Cuenca
en 39 años de gobierno…
Han perdido.
Ellos y nosotros.
Ellos, el socialismo.
Nosotros, las personas
de la España Despoblada.
Ellos, el socialismo,
que vende progreso
mientras extermina
al débil en número.
Que genera pobreza
para obtener beneficio.
Ellos, el socialismo
que hunde a Cuenca.
el socialismo incoherente
con el futuro
y la sostenibilidad
del medio rural.
Ellos, el socialismo,
que decide
en un despacho
que nosotros,
no somos
merecedores
de una infraestructura.
Ellos, el socialismo
De la des-igualdad de oportunidades.
de la in-solidaridad.
del nepotismo
hacia la red clientelar
como único poder
para acallar bocas
y silenciar conciencias.
Ellos.
Se han quitado la careta.
Promueven el último tren,
que niega el futuro.
Ellos.
Nos dirigen al vacío,
del Puente de los Imposibles
ya cerrado a la esperanza
y al trayecto Cuenca-Valencia.
Ya cerrado a la belleza de la Serranía más Bella
Mientras, nosotros,
nos unimos,
acrecentando nuestra fuerza.
Cuenca no se vende.
Cuenca se defiende.
Cuenca no se rinde.
Por Yolanda Martínez Urbina.